Pienso que en el caso del maquinista del Alvia siniestrado se da el segundo caso de conducta. Después de treinta años como profesional cometió una imprudencia. El error humano. Pero no por ello tuvo que ser una persona implícitamente imprudente y temeraria durante toda su vida. ¿Puede dejarse y confiarse el destino y la vida de más de doscientas personas sólo en manos de un falible ser humano? Sinceramente, pienso que no. ¿Por qué no estaban activadas las pocas y ridículas medidas de seguridad instaladas en ese tramo ferroviario? Este es el quid de la cuestión. Todo esto cuesta dinero, mucho o poco dinero, según se mire. De ello tendrán que responder la ministra de Fomento; Sra. Pastor; el presidente de Renfe, el de Adif y un largo etc. de los que vinieron a hacerse la foto. Los recortes presupuestarios matan y de ello tendrán que dar cuenta. ¿Tendrán todos estos jefazos la conciencia tranquila? O mejor dicho, ¿tienen verdadera y sencillamente conciencia? No juzguemos y criminalicemos a un simple trabajador que ya se encuentra condenado de por vida. Un muerto condenado a vivir. No dilapidemos al maquinista en la plaza pública. Y si es así; ¿quién arrojará la primera piedra?
Nunca pensé que iba a opinar o emborronar un folio sobre esta execrable tragedia. Nunca se me habría pasado por la imaginación. Pero después de ver y oír tanta patraña, tanta mentira, tanta hipocresía y tanto negocio sucio juntos en nombre de unas inocentes víctimas; o tal vez estos farsantes inútiles corruptos, ¿las declararán culpables por subirse a ese tren?; no me pude permitir el lujo de callar, desoír y hacer buena la cita del siempre venerable y admirado Castelao. Simple y sencillamente: “Este gallego no emigra, protesta”. Y lo hago porque la tragedia de Angrois-Compostela- era verdadera y totalmente evitable.
Fdo.:
Eubenchosei
(Seudónimo)







Blanca Nieves Dieguez Fernandez
sobrevolando, seguros y tranquilos el lugar de los hechos. En mi país sucede otro tanto, no con los trenes porque fueron desmantelados pero si con la soja transgénica que envenena, mutila, enferma, mata y todo por las monedas que recibe el Judas de turno y que sirven para pagar los intereses de una deuda impagable. Aquí supimos lo que tu dices, la culpabilidad del conductor y la conducta de los héroes de Angrois, luego el siñlencio. Y llegará el olvido (para no empañar la fiesta), esa capacidad inmensa de los humanos sin la cual no podrían vivir consigo mismos. ¿O tal vez algunos si?
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Vakaloura
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